lunes, 24 de noviembre de 2008

Callejero montevideano: Erik Schou

Erik es un artista complejo, que no sólo hace arte callejero sino que realiza otro tipo de actividades como performances en las cuales entre otras cosas trabaja sobre su propio cuerpo. En alguna oportunidad lo vi coserse un botón a la oreja en vivo y en directo y sin agujero previo. También lo vi quemarse con un tenedor calentado previamente en la llama de una vela. Un día me mostró las cicatrices de sus performances, tenía claramente la marca de una cuchara. Así como él es capaz de sufrir en carne propia su arte, también es capaz de volcar en las paredes el sufrimiento humano en general. Sus intervenciones son hechas con materiales como alquitrán, barro, restos de pinturas, carbón, cosas que encuentra en la calle. El trabajo lo realiza con una gestualidad rápida, sin preocuparse por el detalle. De algún modo plasma en la pared el dolor de la ciudad. Sus trabajos son como gritos que inundan el entorno circundante, como si una voz desesperada se lanzara en una esquina.

Es claramente expresionista, el resultado es como si pintara con todo el cuerpo. Es posible ver en sus trabajos los movimientos de sus brazos al desplazar el material sobre la pared. El resultado es como si su cuerpo fuera parte de lo que queda en el muro.

Hay algo en su trabajo que me llama la atención. Es la presencia de perros junto con seres humanos doloridos. Dolorido alarido! En esto me hace acordar a la literatura de Saramago en la cual siempre aparece un personaje perro como testigo de la miseria humana.

Los dejo disfrutar de algunas fotos que saqué de sus trabajos. No agrego más comentarios porque creo que las imágenes hablan por sí solas.














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