sábado, 28 de febrero de 2009

Callejeros encerrados: Arte Urbano Vs Cubo Blanco I

Eugenia González y agustina Rodríguez, dos callejeras de las que ya hablé (ver Big Lala) organizaron una exposición de arte urbano en el centro MEC. La muestra duró una semana y fueron invitados 19 callejeros que fueron seleccionados de un llamado abierto realizado de acuerdo a las normas del TOCAF y que incluyó la firma de un contrato y pago. Los callejeros fueron invitados a intervenir las paredes de la sala de exposiciones como si estuvieran en la calle. Una vez que la muestra fue abierta al público los callejeros invitados podían continuar su obra hasta el último día de la muestra. El público estaba invitado a realizar también intervenciones, esto facilitó que otros callejeros que en principio no fueron seleccionados pudieran mostrar su arte. Todo terminó en un gran baile.
El objetivo era experimentar la posibilidad de que surjan cosas inesperadas y ricas de una situación conflictiva como puede ser la interacción entre una institución pública vinculada al arte y la cultura, los artistas callejeros y el público.

Creo que la experiencia fue muy interesante, para todos los que intervinimos fue un reto, en el sentido que fue necesario ajustarnos unos a los otros para poder compartir el proyecto y desarrollarlo. En las sucesivas entregas iré mostrando distintas etapas del proceso. En esta les presento la previa a la exposición.

Tuvimos dos encuentros previos. En el primero nos explicaron la idea. Cada uno de los callejeros se presentó y explicó más o menos en qué consistía su trabajo. Para mi fue muy bueno porque no conocía a ninguno salvo a Erik Schou. En esa reunión conocí personalmente a Nicolás Sánchez o Alfalfa de quién ya hablé y a otros callejeros de los cuales aun no he hablado, pero ya vendrán.

El segundo encuentro fue para explicarnos las reglas. La mayoría de los callejeros tenían asignado un espacio en el cual podrían crear su obra. Algunos como yo, cuyo trabajo se caracteriza pro no ocupar demasiado espacio teníamos libertad de utilizar cualquier lugar de la sala. Estaban a disposición de los artistas tanto paredes como techos y pisos. El baño estaba reservado para la intervención de Gerardo Podhajny de quién ya hablé. El MEC se encargaba de la compra de materiales de acuerdo a un presupuesto estipulado.
Mientras conversábamos al rededor nuestro un funcionario del MEC desmantelaba una exposición anterior. La exposición era de artistas que en su mayoría no contaban con formación artística y se llamaba Arte Otro en Uruguay. Vista desde afuera la situación era rara un grupo de callejeros discutían acerca de la futura muestra interiorisándose en los límites que el lugar-institución les imponía, mientras una serie de estrafalarios artículos eran desmontados. De algún modo creo que lo nuevo y lo viejo estaban como sapo de otro pozo en ese lugar pero lejos de surgir una hermandad, entre lo que se iba y lo que venía había un claro rechazo.

Los primeros conflictos aparecieron en esa reunión. Un callejero planteó que quería cambiar el tema que había presentado al llamado. Se generó una situación conflictiva entre las callejeras curadoras y el callejero interventor. La nueva propuesta exigía otro tipo de materiales no previstos en su propuesta original. Finalmente las curadoras accedieron al pedido y el callejero a cambio aceptó una serie de limitaciones que se le pedían para acceder a su propuesta. El resto de los callejeros acató más fácilmente los límites o por lo menos eso fue lo que aparentaron (aparentamos).

Algunos callejeros como Min8 (de quién ya hablaré) que debían utilizar spray prefirieron iniciar las actividades en ese mismo momento para evitar al público la inhalación de la pintura. Gerardo y Erik optaron por jugar a la paleta aprovechando que la sala estaba vacía y habían paredes por todos lados. Me hubiera gustado saber qué pensaba el funcionario que cargaba con las cosas de la exposición anterior esquivando la pelotita de Gerardo. Me imagino que tal vez pensó que algo no andaba bien, lo que no sabía es que la cosa se iba a poner cada vez peor.

Aquí van algunas fotos del momento y un video.








video

miércoles, 11 de febrero de 2009

Callejero montevideano: Caes

Conocí a Caes dos veces y probablemente aún me queden muchas veces para conocerlo. La primera vez lo conocí por internet, más o menos en la misma época que conocí al Nata. Caes tendría en aquella época unos 14 años y se dedicaba más que nada a los stickers. Tenía algunos personajes: fantasmita y enfermito mental. Enfermito mental tenía un agujero interior. Después apareció un personaje que parece como un topo, alguien que se asoma y observa.

Caes empezó a callejear cuando tenía 12 años y hoy tiene 17 años. Rayaba las paredes de su barrio y del liceo. Aveces usaba el nombre de COES para disimular, pero por más que se esforzó todos sabían que era él, por lo tanto resignado volvió al CAES. Aveces le viene como una nostalgia de clandestinidad y escribe COES.

Ha experimentado todas las técnicas, desde el sticker, el engrudo, el stencil, el tag y el graffiti. El stencil es la única de las técnicas que no lo ha convencido en el sentido que siente que lo limita en su libertad creativa. La reproducción de una plancha no es lo que más emociona a Caetano.

Últimamente Caes se dedica más al Tag y al Graffiti, aunque no ha abandonado los stickers. Sus tags han invadido la ciudad con el nombre de CAES. También ha hecho algunas bombas firmando CAES. Forma parte del colectivo RSK (Resaca) y sus tarbajos no sólo se encuentran en Montevideo sino que se pueden ver en algunos balnearios de Rocha. Participó en una intervención organizada por la intendencia de Montevideo el Día del Patrimonio. Pintaron el local de lo que fue el Bazar Mitre y hoy creo que es Museo de la Memoria. Sus stickers han sido pegados en distintas ciudades del mundo a través del intercambio por correo con otros callejeros.

Fue en Punta del Diablo que conocí a Caetano por segunda vez. En la punta misma, hay una casa abandonada, que alguna vez supo ser un lugar para comer. Entré en esa casa y lo primero que vi fueron los Tags de Caes. Recordé que en años anteriores él había estado en Punta del Diablo y pensé eran de aquella época. Entré a la casa a tomar fotos, cuando vi un joven de lentes negros que tagueaba con un marcador el nombre de CAES. Era el mismísimo Caes en persona. Creo que los dos quedamos como sin darnos cuenta de lo increíble de la situación, hablamos un poco y nos despedimos. Me quedé con ganas de perguntarle cosas, de conocerlo más. Ya llegarán nuevos conocimientos, estoy seguro. De lo poco que he hablado con él por chat, se que es una persona muy inteligente y que tiene mucha cosa para sacar y compartir.

Para aquellos que aún no se lo han cruzado, subo estas fotos con algunos de sus trabajos.




































Si quieren ver más trabajos de CAES visiten:
http://www.enfermitomental.tk/
http://www.youtube.com/cccaes (Recomiendo especialmente ver los dos videos de Jorgito)

sábado, 7 de febrero de 2009

Callejeras montevideanas: BIG Lala

Las chicas BIG, Eugenia González y Agustina Rodríguez son dos callejeras que han dado vuelta la ciudad. Desde el 2006 Eugenia y Agustina vienen trabajando en el proyecto BIG Lala. En sus comienzos recuerdo algunos graffitis hechos con spray que decían "Big Lala is watching you" y venían acompañados de un extraño símbolo consistente en un ojo alado. Recuerdo que una vez ví los 9 mandamientos de Big Lala uno de ellos decía: pensar es justo y necesario.

El ojo alado de Big Lala es una suerte de espía que se instaló de golpe en la ciudad invadiendo lentamente los distintos barrios, como si fuera una mancha de alquitran. Una vez estaba yo tomando un examen y mientras los desafortunados estudiantes escribían salí un momento al corredor. Pensé que no encontraría stickers, pero pronto ví pequeños, diminutos stickers de propaganda. Volvía al salón cuando ví claramente en la puerta, para ser más exactos en el número del salón un pequeño enjambre de Big Lalas que me observaban aleteando y entonces supe que no había escapatoria.

Las Big Lala están ahí donde tú estés. Usando las artimañas de la publicidad, Eugenia y Agustina han logrado instalar su símbolo en nuestras mentes. Ya no es necesario aclarar que se trata de una Big Lala, basta con ver el ojo alado para saberlo. Ya no es necesario advertir que nos mira pues ya sabemos que aunque no la veamos, ella sí nos ve. Hay algo panóptico y opresivo en el proyecto que ha llevado que mucha gente se sienta intimidada, algunos directamente sienten miedo y otros las encuentran desagradables.

A pesar de todo, Big Lala es una deidad buena que transforma energía negativa en energía positiva.

Agustina y Eugenia utilizan marcadores, spray pero principalmente y sobre todo en los últimos tiempos stickers. Su stickers son hechos en base a fotocopias y pegados con cola o engrudo. Algunos como el que ví en facultad era impreso en una hoja autoadesiva. En el mundo de los stickers montevideanos estas callejeras ocupan un lugar especial. Son las únicas que han apostado a la masividad y en forma increíble lo han logrado. Una vez conversando con una amiga, me dijo que nunca había visto una Big Lala, pocos días después fui a su trabajo y en la puerta por la que ella pasa todos los días había un enorme Big Lala hecho con marcador. Si estás en Montevideo, Big Lala is watching you!

Si quieren saber más (mandamientos, oración a Big Lala, formas de convocarla, etc) visiten:

http://biglala.blogspot.com/
http://www.fotolog.com/biglala

A seguir, una muestra muy reducida de algunos ojos alados.